Recuerdo con nostalgia, los momentos que escuchaba a mi abuela contándome los cuentos clásicos, y solo con la imaginación bastaba para trasladarme dentro de la acción del cuento. Siempre he sentido que había otra forma, de hacerme un hueco en la mente de los más pequeños. La pasión por escribir, cuentos y obras infantiles, despierta en el momento que me convierto en madre. Ese punto de inflexión, hace que mi vida y mi mente, se centre en nuevos retos. Pero no es hasta hace poco, que la necesidad de compartir, con los niños, mis ocurrencias, se vuelve real.






